Silenciándome
El silencio hacía parpadear las estrellas mientras el invierno se me acomodaba entre pulmón y pulmón. Respiro. Otra calada de polvos mágicos directa a las venas, más segundos a la luz de la luna. Miro hacia arriba. El cielo se burla de mí, se mueve rápido, intentando despistarme o tal vez incluso hacerme olvidar. El viento me enreda las pestañas, las esperanzas, y saca de mi interior algo que pensaba que ya no me daba miedo.
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