Descubrí goteras en mi corazón cuando pensaba que la lluvia era mi alma gemela y se quedó en la nada hasta que de las palabras solo quedaron metáforas. Ahora resucito la ciudad, las nubes de tormenta, la tristeza a sorbos para ver qué me dejan. Pero te conviertes en mi meteorología a medida que pierdo más fines de semana entre suspiros y falta de sueño, y me da miedo que llueva, no vaya a ser que me vuelva a dar un vuelco el corazón y te instales en alguno de sus recovecos.
(que ya sé que te los has aprendido de memoria)
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