Cuento el tiempo que tardas en pestañear mientras el viento te revuelve el pelo. Noto cómo la tormenta se va acercando, sigilosamente rellenando los huecos de mi alma a base de escalofríos. Escucho claramente en mi cabeza todas aquellas palabras que dejé sin decir, ésas que nunca sabrás, ésas que se perdieron en algún lugar de mi corazón. Un asomo de arrepentimiento se cruza por mi camino, pero no son más que ilusiones. Me vuelvo a perder en mis pensamientos, me dejo caer en mí misma.
(Hay veces que se me olvida que no puedo sentir)
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