Curiosos.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Tarde para arrepentimientos.

Y ese día me dijo ADIÓS, que no volvería nunca jamás, que se iría para siempre a un lugar del mundo donde absolutamente nadie pudiera encontrarlo. Me dijo que nunca me quiso y que el cariño que me tenía no le bastaba para vivir junto a mi. Recuerdo haberme quedado de piedra, sin sacar sonido, con los sentimientos a flor de piel, de hielo, como una tarde de diciembre. Recuerdo que en ese instante mi corazón dejó de latir, y mis piernas cedieron. Mi cuerpo inerte cayó al suelo, sin vida, y mi alma voló alto, sobre las grises nubes. Borrosamente, quedó algo.. su imagen arrepentida, gritando que mi alma volviera, pegando ostias a mi frío rostro, intentando reanimar ese cuerpo que ya estaba abandonado por ser alguno.. Y cuando vió que nada quedaba por hacer, se dio cuenta del error que cometió, de lo que perdió, de lo que amaba a aquella chica y de que nunca jamás la volvería a tener. Fue en ese momento cuando comprendió de verdad que los regalos de la vida no hay que dejarlos ir, que no hay que darle patadas al destino, y sobre todo que la cabeza nunca podrá con el corazón.

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