Claro, notas dolor en el abdomen y te obscenas a cerrar los ojos y a no pensar, pero siempre te vienen a la cabeza los mismos parámetros de tiempo en los que su sonrisa multiplicaba a la tuya por cien; en los que sus celos dividían vuestros abrazos entre mil.
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| Adelante, vete. Pero recuérdame eternamente. |

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