Me muero por verte, a la vez que me muero por volver a verle. Quiero contigo, a la vez que querría que él volviese conmigo. Nunca se me ha dado nada bien la ambigüedad, nunca he sabido querer; menos, cuando existen varias personas a la vez y menos aún cuando, por fin, he sido correspondido. Le veo feliz, feliz por lo poco que le supuse en su vida, feliz por lo poco le ha importado mi pérdida, feliz por haberme sustituido tan rápido.
Mi vida siempre se ha movido entre suposiciones, vagas conjeturas de las cuáles no he tenido cojones a desmentir, por miedo a obtener la respuesta equivocada. Siempre han acabado mal. Se supone que no le quería, se supone que esto no me iba a doler, se supone que me divertiría, se supone que todo esto saldría bien; se supone que lo que le pasase ahora, no me tendría que importar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario