Curiosos.

domingo, 9 de octubre de 2011

Ella afirmó quererle demasiado.

En vez de sentirse halagado, este chico se molestó. La miró a los ojos, susurrando que nunca era demasiado, que siempre podía haber mas. Los ojos azules se encontraron con los marrones, en un silencio que se mantuvo durante un tiempo determinado. Las palabras sobraban, cualquier sonido interrumpiría ese momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario