Curiosos.
martes, 25 de octubre de 2011
(Palabras absurdas)
Con ojos llorosos esperaba el momento justo en el que esas palabras que estaban guardadas en su corazón salieran al exterior y entonces sintió como su corazón se agito de un momento a otro, sus manos temblaban, un escalofrió recorrió su cuerpo, te amo le dijo con una voz suave y tenue, por unos instantes lo miro fijamente como esperando una respuesta, impaciente agacho su mirada y se marcho sin recibirla.
lunes, 17 de octubre de 2011
(cartas a tu corazón)
Se te veían las intenciones con tan solo mirarte, allí sentado admirando las líneas que surcaban las palmas de tus manos, intentando sacarles algún significado. Tus ojos azules relucían como una noche de estío, por mucho que siguieras estando cabizbajo y el pelo te hiciera cosquillas en la punta de la nariz. Y yo, como una tonta, no podía dejar de soñar lo fácil que sería perderme en aquellos ojos para siempre, en esas constelaciones infinitas que tenías ahí encerradas para no volver a pensar en el miedo que me recorría como un escalofrío. Siempre me gustó verte esperando, vacío, como si te faltara algo de lo que yo te pudiera dar. Y sin embargo, me moría de ganas de volver a hablarte, sonreír y hacer como si no pasara nada, ya que tú te lo tragabas tan fácilmente.
Dulce rutina.
La lluvia vino acompañada de cambios drásticos, sacudidas del corazón y sabor amargo. Rutinas que me van matando poco a poco, cortándome las alas. Días sin sentido, el vacío que deja la soledad. Pero no cambiaría por nada del mundo las nubes de tabaco calándose en el fondo de mis pulmones, tus palabras silenciosas (de ésas que dices con los ojos) y los susurros al atardecer con la lluvia como único testigo. Porque los momentos son pocos, escasos, contados con los dedos de las manos, pero suficientes para que sean la razón por la cual sigo aquí sonriendo.
martes, 11 de octubre de 2011
Play
Me preguntas que si estoy segura. Si, lo estoy. Siempre intento estarlo.Siempre al máximo posible. Nunca se sabe si algo irá bien, si habremos tomado la decisión correcta. Pero a veces, en cierto modo. Se sabe, se intuye. Siempre estamos a tiempo de equivocarnos. Aunque arreglarlo no será tan fácil como insertar una moneda y darle al play. En las cosas de la vida, nada es fácil. He ahí la gracia. El misterio. La vida es para los valientes, para los que se atreven a quedarse con las sonrisas y las siestas a destiempo, con las miradas desenfocadas a 5 milímetros de tu boca, y saben olvidar las lágrimas y los días grises. Que más da. La vida está en manos de quienes saben convertir en dulce el más amargo de los cafés de un lunes. O martes. O todos los días.
La vida es para mi. Para ti. Para nosotros. Y me preguntas que si estoy segura... de estar aquí y ahora. Y sonrío y claro que si. Démosle al play. Y lo demás, lo demás no importa.
La vida es para mi. Para ti. Para nosotros. Y me preguntas que si estoy segura... de estar aquí y ahora. Y sonrío y claro que si. Démosle al play. Y lo demás, lo demás no importa.
¿Me creerías si te digo que tus besos son lo mejor que me pasó en mucho tiempo?
En un segundo, tienes la capacidad, de hacerme sentir en el cielo, pero cuando abro los ojos y te veo delante de mi, me doy cuenta de que no, estoy sobre el suelo, el cielo está allá arriba y también delante de mi, eres el lugar donde quiero estar, el lugar más soñado, eres tu.
Siempre.
Años intentado encajar esa pieza incompleta. No se había dado cuenta, pero ya no sentía vuelcos de corazón erróneos. Pues resolvió el gran misterio: confundir el amor con el deseo. Ahora volvieron las hormigas que creyó extinguidas. De tanto buscar la solución, pasó por alto quién seguía a su lado. Era tan imposible lo que le estaba sucediendo, que ni siquiera se paró a pensar que no era un sueño. Despertó despierta, y él estaba allí, con las mismas caricias, la misma ilusión, los mismos besos y el amor más grande que el primer día.
domingo, 9 de octubre de 2011
(Co) razones.
No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de sus caderas, ya se de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras, y el remolino que forma en cada paso y en cada gesto que hace. Pero además le he visto serio, ser el mismo, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que "mírale, como bebe las cervezas", y como se revuelve sobre las baldosas y que facil parece a veces enamorarse. Todo eso de que el puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo, y a la mierda con la autodestrucción...
Todo eso de que "los besos de ciertas bocas saben mejor" es un cuento que me se desde el día que me dio dos besos. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que el aparezca de golpe y de frente para decirte "venga, hazte un peta, y me lo cuentas"
No sabes lo que es despertarte y que el se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas como deshacerte de todo el mundo. Asi que supondrás que yo soy la primera que entiende el que pierdas la cabeza por sus piernas, el sentido por sus palabras y los huevos por un mínimo roce de mejilla.
Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, y las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mi de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los mios.
Que yo tambien le veo.
Que cuando el cruza por debajo del cielo, solo el tonto mira al cielo. Que se como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y en formato gemido, y en formato secreto. Que me se sus cicatrices, y el sitio que le tienes que tocar para conseguir que se ria, y me se lo de sus rodillas, y la forma de rozar las cuerdas de una guitarra.
Que yo tambien he memorizado su numero de telefono, pero tambien el numero de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no solo conozco su ultima pesadilla, también las mil anteriores, y yo si que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendra jamás con la luna, y mira que hay tontos enamorados en este mundo. Que se la cara que pone cuando se deja ser completamente él, rendido a ese puto milagro que supone que exista. Que le he visto volar por encima de poetas que valían mucho mas que estos dedos, y le he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que le puso el camino, y le he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de "mira si, un polvo es un polvo" y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas, y solo los sueños pueden posarse sobre las cuatro letras de su nombre. Que te entiendo.
Que yo escribo sobre lo mismo, sobre el mismo. Que razones tenemos todos.
Pero yo, muchas más que vosotros.
Ella afirmó quererle demasiado.
En vez de sentirse halagado, este chico se molestó. La miró a los ojos, susurrando que nunca era demasiado, que siempre podía haber mas. Los ojos azules se encontraron con los marrones, en un silencio que se mantuvo durante un tiempo determinado. Las palabras sobraban, cualquier sonido interrumpiría ese momento.
sábado, 8 de octubre de 2011
-No tengas miedo -le susurré- somos como una sola persona.
De pronto me abrumó la realidad de mis palabras. Ese momento era tan perfecto, tan auténtico... No dejaba lugar a dudas.
Me rodeó con sus brazos, me estrechó contra él y hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró vida propia.
Me rodeó con sus brazos, me estrechó contra él y hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró vida propia.
-Para siempre -concluyó-.
Le quiero.
Cuando sientas que a su lado es el mejor sitio donde se puede estar, cuando le abraces y no sepas ni que hora es, cuando le hables y no sepas ni lo que dices, cuando le mires y no veas a nadie más, cuando te diga te quiero y no sepas ni que decir, cuando sonría y tú sólo seas feliz, cuando tengas miedo de decir te quiero y que se haga el silencio, cuando todo te valla mal pero sigas luchando, cuando él te apoye aunque nadie más lo haga, cuando sólo te levantes por verle a él, cuando seas capaz de contárselo todo y cuando estés todo el rato pensando en él, cuando todo eso pase, entonces, y sólo entonces le quieres.
Si no arriesgas, no ganas.
El viejo dicho afirma que es mejor equivocarse que no intentar. Existe un grupo selecto de personas que no, no lo creen así. Ella sostenía fervientemente que no había ninguna necesidad de arriesgar, teniendo la mala suerte de fallar. Sostenía que las oportunidades debían presentarse de buena forma para tomar un paso seguro. ¿Cuál era la gracia de sumergirse en un error? Ninguna. Nadie sabe por qué, ese día, se arriesgó. Cogió el autobús en silencio, bajó y caminó. Le robaron un beso, le tomaron la mano. Se fue feliz porque, al fin, arriesgar había valido la pena.
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