Curiosos.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Sin palabras.

¿Sabes cuál es el problema? Tú arrastras las sílabas al hablar, mientras yo, por hacerte competencia o para no enamorarme, arrastro mis sentimientos lejos de tu jodido nombre, hasta hablarle de ti a las calles que recorren la soledad de mi habitación cuando ya es de noche y solo huelo las estrellas (me da miedo encontrar tus ojos). Dime qué idioma hablas o por qué no eres sincero sobre tu nivel de felicidad. Eres la historia sin sentido más bonita jamás contada (que yo al verte me he quedado sin palabras)

lunes, 19 de septiembre de 2011

Por todo.

¿Que por qué me gusta? No lo sé. Quizá por sus ojos. Esos ojos que me hipnotizan. Tal vez por su sonrisa. Esa sonrisa que me hace reír pase lo que pase. Por sus pequeñas manías. Esas que tanto me desquician y que a la vez me gustan tanto de él. Sus brazos. Esos brazos que desearía que me abrazasen a cada hora. A cada minuto. A cada segundo. Su pelo. Demasiado perfecto. Sus obsesiones. Aquellas por las que no vive y tanto coraje me dan, simplemente porque no puedo hacerlas realidad o porque yo no entro en ellas. Me gusta por su inseguridad. La que me asusta y me da escalofríos. Por cómo camina. Por ser distinto de los demás. Por no dejarse influenciar y ser siempre él mismo. Su sinceridad. Por su complicidad. Porque con un simple hola, hace que se me pongan los pelos de punta y los nervios me coman viva. Realmente no sé por qué lo quiero como lo quiero.

Siénteme.

Siente. Siénteme. Siente mis dedos recorriendo tu espalda. Siente como tus cosquillas juegan al escondite con mis dedos. Siente mis latidos del corazón através de tus labios. Siente como nos fundimos en un beso. Siente como nuestros cuerpos se hacen uno. Siente el cambio de temperatura al roce de tu piel con la mía. Siente como con una mirada sobran las palabras. Siente cuando a veces la mejor respuesta es el silencio. Siente como me abandono de mi misma siendo más tuya que mía. Siente, cuenta mis te quiero, todos y cada uno de ellos. Siente como el cielo es más azul cuando estamos juntos. Siente mi cuerpo temblante, expentante, nervioso y ansioso de ti. Siente mis labios por tu cuello, bajando hasta lo prohibido. Siente como se ponen todas las emociones a flor de piel, cuando confundes el llanto con la risa y eres capaz de llorar de alegría. Siente mis dedos entrelazados con los tuyos, apretándote cada vez más. Siente como te pido más y más con solo un aliento jadeante más fuerte de lo normal. Siente como mis manos se mueven eufóricas con ansias de tenerte entero para mí. Siente como nos quedamos expentates. Siente la forma en la que nos miramos. Siente el aquí y ahora. Siente como se pierde la noción del tiempo. Siente mi calor convirtiéndose en hervor al contacto con el tuyo. Siente como los cuerpos se amoldan, sin dejar ni una partícula de aire entre los dos, tan pegados que si tuviéramos sombra parecería un solo cuerpo. Sentir como la única pelea que tenemos es entre las sábanas. Siente. Siénteme. Siente como si me pidieras la vida, te la daría sin más.

Me siento a pensar, con nuestra canción, mirando al cielo.

Y vuelvo a pensar en ti, te imagino a cada rato a mi lado, me imagino abrazándote, dándote a cada segundo un beso, sintiéndote cerca mía, conmigo.
Es bonito imaginárselo, pero más bonito es esperar el tiempo que sea necesario para saber que por fin se cumplirá, que podría pasarme pegada a ti las veinticuatro horas del día, y que jamás me cansaría, porque ese es mi sueño, tú eres mi sueño.
La distancia, siempre está la distancia, pero lo bonito de ella, es que sé que a pesar de que hubiese más de cuatrocientos mil kilómetros, tú me esperarías al final del camino.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Es él o ninguno.

Encuentra al que pueda hacerte sonreír cuando veas que el mundo se te viene encima. Que te llame de nuevo cuando le colgaste, que te diga tus fallos y te haga llorar con ciertas palabras. Que te defienda sin importarle a quien se tenga que enfrentar. Que quiera enseñarte el mundo, que conozca tus peores defectos y aun así, siga queriéndote como el primer día. Ama a quien te quiera, no a quien te ilusione, al que tome tu mano frente a sus amigos. Espera a que te recuerde constantemente que le importas y lo afortunado que es por tenerte. Espera a que hable con sus amigos y diga: es ella o ninguna.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Felicidad.

Nos empeñamos en buscar la felicidad cada día, y no nos damos cuenta de que es ella quien tiene que encontrarnos, y eso será donde menos te lo esperas, en el instituto, en el supermercado, en mitad de una huida. Y cuando llega descubres que ahí no acaba todo, que el final de un camino solo es el principio de otro y lo único importante es la persona que escoges para que camine a tu lado.
Y esconderte es lo que menos te importa, lo que te importa es que estás tocando con la yema de los dedos, es que has estado soñando toda tu vida. Y ya solo importa el hoy, el presente y lo que queda por venir.

Perdón, es que eres el resto de mi vida.


Hoy voy a hacer lo que realmente me apetezca. Voy a comerte la boca, a cada milésima de segundo. A clavarte mis pupilas como si fueran chinchetas. Mandaré a mis labios de excursión por tus orejas susurrando palabras sin sonido. Me volveré muda, hablándote con las manos que son las que mejor se entienden. Para el reloj. Me importa una mierda la hora que sea. Si es de día o es de noche, a nosotros no nos afecta. Las estrellas las veremos igual, y el calor del sol nos cocerá a fuego lento. Súbete conmigo a esa montaña rusa donde el ritmo lo marca los latidos de mi pecho. Donde tú y yo lo único que tenemos que hacer es dejarnos llevar. Donde voy a quererte hasta la última letra de tu nombre y de tus apellidos. Porque eso es lo que me apetece hacer hoy. Y todos los días. El resto de mi vida.

Te equivocas por completo.


Sólo quiero que ese alguien sepa convencerme que en mi cama no habrá nadie que pueda ser mejor que él para quitarme la ropa. Que no me conjugue verbos en futuro perfecto. Y que tenga los cojones suficientes para decirme que es lo que no soporta de mí. Que se olvide de la hora que es cuando le llame. Y que no sepa esperarme más de tres minutos. Que no me cuente pasados. Ni que se le ocurra decir que estoy preciosa nada más levantarme. Que me deje plantada por algún descuido, pero que no me importe porque sé que deja su mundo aparte cada vez que está conmigo.

Cuando alguien (él) te mira puedes ver muchas cosas.

Si tiene miedo, si está alegre o triste, si te quiere o te odia. Puedes ver incluso su inseguridad o sus mentiras si te aparta la mirada; es difícil mentir cuando miras a los ojos a otra persona. Los ojos son el espejo del alma, sí, reflejan todo lo que fluye en tu interior, y también son ventanas; a veces se abren para que determinadas personas puedan ver lo que se esconde tras ellos.

Pero no hay nada mas satisfactorio que mirar a los ojos a alguien (él) y saber que tras esas negras pupilas se esconde un enorme y sincero 'te quiero'.